No lo quiero

…Yo no quiero ser guapa, yo quiero ser fuerte. Que a pesar de que todo mi mundo se desmorone, sepa encontrar en mí la fortaleza de seguir adelante. Quiero llamar la atención por ser extrovertida. Quiero que me sigan por ser buena líder. Que se acuerden de mí por ser ocurrente, por ser independiente. Que cuando me vaya, se acuerden de lo que dije, de lo que hice bien, de mi manera de moverme. No sólo por ser guapa, sino por ser yo misma.

Que piensen en mí porque nunca me guardé las cosas, siempre defendí mis ideas, mis valores, mi integridad. Que a pesar de las veces que me caí, siempre encontré la manera de volver a tomar vuelo. Porque yo tampoco busqué sólo la belleza, sabiendo que ésta eventualmente marchitaría, y aunque me atrajo siempre, aprendí que la belleza de las personas no radica en tener la mejor sonrisa, el mejor cuerpo. Radica en el todo que nos compone, en cada parte de la que estamos orgullosos de nosotros mismos, en el esfuerzo, e incluso en las imperfecciones…

CHAB

No me alejo porque sea cobarde, me alejo porque es lo mejor para mí

El darte por vencido no siempre significa cobardía. El darte por vencido no siempre lleva la etiqueta de miedo, sino que el darte por vencido muchas de las veces demuestra inteligencia, demuestra amor por ti mismo, demuestra lo mejor para ti. Este es mi caso. No me alejo de ti porque tenga miedo de seguir, no es porque sea cobarde, sino es porque es la mejor solución y porque sé que es la mejor decisiones que puedo tomar. Sé que estando lejos de ti podré darme vuelta a la hoja y podré comenzar de nuevo. Podré escribir mi vida con mi propia letra y con mis propias ideas.
Entendi que debo encontrar la manera de seguir mi camino y buscar ser feliz. Comprendí que lo mejor es estar lejos de ti para que nunca puedas volver a tocarme y lastimarme. No me gusta estar lejos, debo de admitirlo, pero tampoco quiero seguir soportando el dolor y el daño que provocas en mí con cada una de tus hipocresías. Ya no quiero estar a tu lado para que me sigas pisoteando de la misma manera como lo has hecho hasta el momento. No soy cobarde lo sé, y creo que no me interesa lo que puedas decir de mí. Yo sé que no soy cobarde porque si lo fuera no hubiera soportado todo lo que soporte a tu lado. Yo sé que no soy cobarde y es lo único que importa.
También sé y estoy consciente que estar lejos de ti por un tiempo me dolerá y por un tiempo no soportaré las ganas de seguir a tu lado, no podré soportar las ganas de ir a buscarte y tratar de remediar las cosas, pero debo ser fuerte y debo sobre todo encontrar la manera de que esas ganas pueda cubrirlas de mí misma. No quiero seguir sintiendo dolor y mucho menos quiero seguir sintiéndolo a pesar de que ya este lejos de ti. Será difícil y no sé cuanto tiempo deberá pasar para que yo pueda superar lo que pasó entre nosotros dos. No sé cuanto tiempo tenga que pasar para que mi corazón pueda sanar y cicatrizar las heridas que dejaste en mi pecho. Lo único que sé y quiero saber es que estaré lejos de ti y que no volveré a permitir que estés cerca de mí para lastimarme y recordarme lo desdichada que he sido en tu vida. Recuerdo que hubo algunos momentos felices entre nosotros dos, son tenues y un poco borrosos porque lamentablemente los recuerdos amargos no permiten que pueda visualizarlos y poder admirarlos para que me hagan sentir un poco mejor. Lamentablemente son los recuerdos malos quienes gobiernan mi corazón y mi mente, son ellos quienes me han convencido de seguir mi camino, de seguir caminando sin parar hasta que ya no pueda mirarte, hasta que me pierda en el camino y no pueda regresar a tu lado jamás. Es momento de decirte adiós para comenzar una nueva vida, una nueva oportunidad de encontrar mi felicidad y preocuparme solo por mí.

CHAB

Existen personas que no te quieren a su lado, pero tampoco te dejan ir

Hay personas a las que parece que, entrar y salir de tu vida, es su juego favorito. Y lo peor, es que muchas veces regresan cuando por fin has aceptado que la historia llego a su fin, cuando estás a punto de olvidarlas. Personas desgastantes y agotadoras que no saben estar contigo, pero tampoco saben estar sin ti, personas con las cuales nunca llegas a ninguna parte.
Regularmente, este tipo de personas tienen un gran conflicto con el amor: les cuesta amar y expresar sus sentimientos. Suelen ser personas muy controladoras y poco les importa cuidarte, valorarte, aceptar tus espacios y darte el respeto que te mereces. Saben llegar a tu corazón tumbando la puerta y creando alrededor de él, un muro para no perderte.

Este tipo de comportamiento trae arraigada una profunda inseguridad, ya que basa su autoestima en el poder absoluto de la otra persona. De hecho, para ellas, mantener el control es la única forma que tienen de concebir el amor. Es por eso que cuando sienten que están perdiendo a su pareja, atemorizados acuden a suplicas, llantos, chantajes y pataletas.

Aquí extrañamente, el problema no es quien se va y vuelve, el problema es quien siempre lo recibe, quien accede a sus chantajes y mientras no le pongas un alto, y de paso, pongas orden en tu vida, esa persona seguirá pasando por encima de ti cuando quiera, cuantas veces así lo desee y de la forma que quiera. Literalmente, hará contigo lo que le de la gana. Te utilizará como un objeto que siempre esta ahí para cuando le convenga, cuando sus necesidades así lo requieran, cuando esté aburrido, cuando se sienta solo, cuando se sienta fracasado.

Y cuando no te busque, sencillo, es porque no te necesita y tiene algo más interesante qué hacer en su vida. Y de ninguna manera te va a permitir que lo molestes, le reclames o le reproches, por lo que, tendrás que conformarte con palabras bonitas, promesas, llantos súplicas y quedarte esperando eternamente una llamada o un mensaje que, difícilmente llegará.

Para ellos el principio básico de dar y recibir no entra en su esquema, son personas que antes que amar, prefieren ser amadas. Es más, consideran que que no están obligados a amar, pero es tanto su egoísmo y su ego, que se creen con el derecho de recibir: amor, atención, fidelidad, etc.

Esta dependencia mal sana, no tiene absolutamente nada que ver con el amor, ya que una persona que es incapaz de dar amor o expresar sentimientos no es digna de tener a alguien a su lado. Y difícilmente podrás cambiarlos, eso es algo que sólo el tiempo y las circunstancias se encargan de ello, de lo contrario, vivirán buscando siempre culpables para no hacerse cargo de sus equivocaciones.

Amar no es dar carta abierta para que abusen de ti, y si así lo crees, revalúa tu concepto del amor, porque objetivamente, eso se parece más a la esclavitud, la cual cuyo único destino es una vida llena de carencias y sufrimiento.

Liberarte a ti mismo y renunciar a ser utilizado, es el acto más íntegro hacia ti mismo, y por suerte, todavía existen personas emocionalmente maduras que puede enseñarte a comprender el verdadero significado del amor, personas que no tienen miedo de mostrar sus sentimientos, que disfrutan resaltando tus virtudes; que están dispuestos a conocerte desde adentro y entender tus razones, tus actos, tus ideas, tus palabras y tus motivaciones. Personas que no necesitan grandes explicaciones, que te ayudan a emprender el vuelo junto a ellos, en total libertad, capaces de pensar en ti casi como en ellos mismos, de preocuparse por ti y en tus logros.

Por suerte hay personas que saben amar y no necesitan razones para hacerlo, tan sólo saber que tú estas dispuesto a permitirlo.

CHAB

Hoy te dejo en el olvido sin dejar de quererte

Lamento decirte que no podrás volver a mirar mis ojos, o tal vez vuelvas a hacerlo pero no encontrarás el mismo brillo que hace un año encontrabas cada vez que te tenía frente a mí. Sí, hoy comenzarás a ver a la chica en la que me convertiste con tu indiferencia, desamor y juegos fingiendo quererme; llenándome de hermosas ilusiones que hoy decido dejar atrás al igual que a ti.

Hoy en día, después de tantas derrotas a tu lado, lo único que logro sentir es arrepentimiento de haberte amado de la manera que lo hice; de haberte puesto en un pedestal donde no merecías estar; por haberte puesto sobre todas las cosas, sobre todas incluso sobre mí misma.

Bien dicen, nunca es tarde para darte cuenta de los errores. Tal vez para el día de hoy yo ya perdí dias de mi vida amándote como loca, esperando de ti todo y recibiendo nada al mismo tiempo, queriéndote olvidar, pero cada que trataba volvía a toparme con tu mirada que desde un principio me ha enloquecido por completo; por ese caminar único que sólo tú posees; por esa voz varonil que jamás he escuchando de otros labios que no sean los tuyos. Pero especialmente por tu egoísmo, eso que no te dejó ser el “hombre” de una sola hembra.

Me hace daño extrañarte de la manera en que lo hago; me hace daño quererte como lo hago; me duele seguir con la esperanza de que un día te darás cuenta de que puedo ser todo lo que desees para ti. Con tus desprecios una y otra vez has logrado alejarme de ti poco a poco, aunque no te mentiré… Aún te quiero, tal vez no con la misma fuerza de antes, pero sí con la misma esperanza de que recapitularas tu daño.

No sabes lo triste que se siente saber que amas a alguien que sólo recuerda tu nombre cuando le conviene, incluso cuando estoy aquí esperando por ti y tú estás allá afuera conquistando a alguien más.

Tanto tiempo que me mentías en la cara y yo poco a poco te iba queriendo más y más sin darme cuenta. De haber sabido que todo esto con el tiempo se convertiría en un desgaste o en mi peor tortura, créeme que jamás me hubiera acercado a ti.

Odio quererte y necesitarte de la manera en que lo hago. Cuando se trata de ti, me vuelvo dependiente de un solo amor: El tuyo. Nunca te pregunté si me querías porque sabía cuál sería tu respuesta. Tú dirías, “Lo siento, te amo, pero no de la forma en la que tú quieres”.

No quiero seguir en tu juego, no quiero seguir siendo parte de tus falsas ilusiones, no quiero seguir siendo tu presa mas débil. Perdóname, pero esta vez la que se aleja soy yo; esta vez soy yo la que necesita probar los besos de alguien más. Soy yo la que huye de ti.

Y aunque aveces paso mis noches en desvelo pensando en ti, mientras tú probablemente te desvelas con alguien más, jamás me atreveré a maldecir el día en que te conocí, porque desde ese día conocí la adrenalina de querer a alguien con locura, pero también el miedo de perder a esa persona.

Por último, querido amor lejano, déjame decirte algo más: Dejé caer una lágrima en el mar. El día que la encuentre, será el día en que deje de quererte.

CHAB

La primera noche contigo

Hacer el amor es una experiencia que nada tiene que ver con tener sexo, hacer el amor es entregar el alma además del cuerpo, hacer el amor, es entregar tu confianza y no solo entregarte al deseo, hacer el amor es magia, es locura, es por un instante subir al cielo.

juntos estábamos ahí, frente a frente, mis ojos fijos en ti, tu mirada tierna, tus grandes ojos negros recorriendo mi piel, yo temblaba, tú sereno. No es que tuvieras experiencia, ni yo que tuviera miedo, era este amor que nos derretía, que nos enloquecía.
Fuimos lentamente despojándonos de nuestros nervios, de nuestra ropa. Besaste suavemente cada parte de mi cuerpo, bese tus ojos, tu sonrisa, nos robamos el aliento.
Esa noche entre tus brazos, experimente la magia de mi piel contra tu piel, tu dulzura, tu ternura, que cuido cada detalle para hacerme sentir segura, para hacerme sentir mujer.
Me invitaste a conocer la perfección que existe cuando el amor y la pasión se fusionan, que cuando corazón y cuerpo se conjugan, evolucionan.
Esa noche comprobé que somos química perfecta, entre besos, caricias y mordidas me hiciste adicta a tu piel, me hiciste conocer mi cuerpo, despertaste mis sentidos, despertaste a la mujer de fuego que se escondía dentro de mí.
Esa fue la primera noche de muchas noches, nos regalamos incontables besos, confesamos entre las sabanas incontables sueños.
juntos
Pero es verdad que muchas veces lo bueno no es terno, que amores que no están destinados a ser amor eterno, y así, sin reconocer el paso del tiempo, el amor fue decayendo. Un día descubrimos que la pasión había muerto, sentí que el destino se equivocaba, me fallaba, pues pensé que serias tú el único dueño de mi piel, que serias mío, solo mío, ¡pero vamos que así es la vida!, y ahora tus besos le pertenecen a otra piel.
No me arrepiento de ti, ni lamento haberte dado mi amor y mi cuerpo, fuiste mi primer amor, mi primera vez, mi primer desencuentro.
Sé que pasaran los años, pero nunca borrare de mi mente, ese momento especial que nos regalamos, tus labios dulces, tus caricias, tus besos sabios.
Sé que me enamorare de nuevo, que compartiré con alguien más mis desvelos, pero guardaré por siempre y con recelo, nuestra primera noche juntos, la primera vez que toque el cielo.

CHAB

Yo no soy ella…

No, no quiero que me ames como a ella, ni quiero siquiera un poco del amor que le diste, porque yo no soy ella y jamás pretenderé serlo, porque no ocuparé el lugar de nadie, porque me considero única como para poder lograr que me ames de diferente manera, incluso de una manera mejor.

No, no te pido que la olvides, pues soy consiente de que las personas no se olvidan. Antes de mí tú tenías una vida, tú tenías sueños, metas y otras personas importantes y créeme, yo también. Sé que sufriste, igual que yo, sé que entregaste el corazón a quien no supo cuidarlo y yo hice lo mismo, fallé, fallamos; creímos encontrar el amor con alguien que no lo merecía y hoy estamos aquí.

Quiero que sepas que si no fuera por esas personas que no nos valoraron, si no fuera por esas mentiras y traiciones que nos hicieron, hoy no estaríamos aquí, no te hubieras cruzado en mi camino, no me hubiera cruzado en el tuyo y tristemente no estaríamos pasando nada de esto.

Gracias a personas que no supieron amar, hoy tengo tantas ganas de hacerlo, quiero tu amor, tu cariño, tu atención, un poco de tu tiempo, quiero saber que te preocupas tanto como yo y quiero que sepas que estoy siempre aquí, al final del día para hacer menos pesada la rutina que nos consume.

No, no soy ella. Y no me interesa conocerla, tal vez preguntaré de vez en cuando y es simple curiosidad, no te preocupes, yo responderé las dudas que tú también tengas. No soy ella y no quiero serlo, no deseo actuar y mucho menos quererte o amarte como ella lo hizo.

Yo te quiero de una manera leal y sobre todo sincera y si me permites el tiempo a tu lado prometo amarte como nunca nadie te amó.

CHAB

Sigues volviendo y yo sigo recibiéndote…

“Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado” Julio Cortázar (Rayuela)Han pasado meses desde que terminamos lo nuestro, específicamente tú lo terminaste. Ya he pasado la etapa de llorar durante el día y la noche por ti, el cuestionarme ¿por qué?, el odiarte y quererte a ratos. Incluso el llamarte o mandarte algún mensaje con cualquier pretexto, también esa etapa donde me he culpado de lo ocurrido, donde hemos discutido y juré no volver a hablarte.
Creo que ya he pasado las etapas más difíciles desde el rompimiento, sin embargo las he pasado a medias, no enteras porque a pesar de que tú fuiste quien me dijiste adiós sin titubear, sigues estando en algún mensaje que llega por la noche, sin esperarlo, sin quererlo algunas veces, pero el cual sigo respondiendo, porque aún no estoy lista para decirte adiós.
Todavía estás presente en mi mente y en mi corazón, ciertas veces en mi vida.
No ha sido fácil el asimilar que terminamos. Hay días donde me encuentro bien, donde no te extraño e incluso me cuestiono si de verdad todavía te quiero, hay días maravillosos y tú no estás presente ni en mente. Adoro esos días.
Pero luego vuelves y sigo estando bien, por un tiempo, después el tenerte presente sin tenerte completamente, comienza a enloquecerme, regreso a los porqués, a las culpas, a los recuerdos más dolorosos y a las discusiones que no llevan a ninguna parte.
He perdido la cuenta de las veces en que pensé “Es el fin, ahora sí se acabó todo”. Y no, no ha sido el fin,sigues volviendo y yo sigo recibiéndote, algunas veces más fría e incluso distante. En ocasiones debo decirte sin esperanzas de nada, sin ganas, más por costumbre, por anhelo de un “nosotros”, por añoranza de tus besos, más por muchas otras cosas que por amor.
Algunas veces me gana la esperanza, la idea ilusa de volver a estar contigo, otras me doy cuenta que lo terminado, terminado está y que las segundas oportunidades pocas veces traen algo mejor.
Existen muchas noches en las cuales me descubro cuestionándome que estamos haciendo al estar pero no estar. Sé que en algún momento ésta duda me carcomerá y que no podré siempre recibirte cuando vuelvas.
¿Por qué no me dejas ir por completo? ¿Por qué no te dejo ir del todo? ¿Por qué no nos dejamos ir?
En el amor no puede haber puntos intermedios, así que sácame de la duda corazón ¿Somos o no somos?
¿Ya fuimos todo o aún queda algo verdadero por lo cual luchar?
CHAB

El orgasmo en un domingo…

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Esas mañanas en las que te despiertas con el sexo despierto en la piel, en las que incluso hueles y respiras diferente, algo hierve dentro de ti y lo disfrutas tanto. Te paras de la cama casi desnudo y vas sintiendo lo frío del piso en la planta de los pies mientras te rascas la marca que te dejó el calzón por quedarte dormido sin habértelo quitado.  Los ojos, todavía medio cerrados, se dirigen directo a la cocina, a la cafetera por una taza de café. Sacas el cartón de leche y le pones un poco, la tapa se cae al suelo y mientras la recoges, se vacía un poco de leche y dejas un charco. Regresas a las cobijas, a tu cama destendida y te acuestas sobre un rayo de sol que entra por la ventana. La piel disfruta tanto ese calor que aunado con la humedad de la respiración y el aliento, sólo te queda empezar a recorrerte el cuerpo con las manos, cerrar los ojos y empezar a imaginar libremente tus más bajos y deliciosos deseos. Así, tan simple morboso y natural deberíamos vivir al cerrar la puerta de la casa y salir a la calle.

Esa libertad de experimentar placer con la mente, las manos y los deseos en la piel sin el menor reparo… es el privilegio de todos.  Aviento las cobijas, el cuerpo se tensa y disfruto ser yo misma con mis ideas, mis recuerdos y todas esas perversiones que son tan excitantes porque viven tan sólo en la imaginación; ahí donde deben quedarse para seguir recibiendo de ellas sólo placer y no las consecuencias de su realidad. Esas fantasías que nos hacen sentir vivos cada que recurrimos a ellas cuando nos falta un poco de morbo para llegar al orgasmo.

Todos hemos tenido este tipo de mañanas, a veces solos, a veces acompañados. Que rico es explorarnos, conocernos y disfrutarnos.

Todo este texto describe una mañana cualquiera de cualquier hombre o mujer hetero-sexual, homo-sexual, bi-sexual, tran-sexual. ¡Qué complicado! Deberíamos ser sexuales y punto. Cada quien con sus deseos, sus orgasmos, sus sonrisas y sus sueños.

La libertad con la que nos tocamos y disfrutamos a puerta cerrada, debería de ser la misma con la que vivimos y nos expresamos cuando se abre la puerta.

Ya es momento de desnudarnos todos al salir a la calle, al toparnos de frente con alguien, al mirarnos al espejo.

La sonrisa, el orgasmo, la sexualidad y el amor, sólo hay una forma de vivirlos: a plenitud.

¡Buenos días! Es domingo y quienes me leen y me conocen saben cual es la costumbre de hoy: una camiseta floja, mucha actitud y los jeans a pelo.

CHAB

El tiempo no cura nada…

El tiempo no cura nada, solo te acostumbras a la idea de que algunas cosas están cambiando y que debes aceptarlo

Dicen que las distancia es el olvido, que el tiempo todo lo cura, dicen y dicen y dicen cosas sin razón, aquel que diga que el tiempo lo cura todo debe estar hablando de manera metafórica o simplemente nunca ha sufrido de verdad, hay penas que nos llegan hasta lo más profundo del corazón, que nos hacen tocar fondo, que nos privan de cualquier sentimiento positivo, nos ciegan , nos aturden y dejamos de ver el mundo de forma objetiva, solo podemos ver el sufrimiento que llevamos por dentro y parece que nunca llegará la resignación.

No hay receta mágica para sanar las heridas del corazón, no hay una formula exacta, cada cabeza es un mundo y como tal diferente a todos los demás, cada uno debe encontrar su propia forma de sanar, y aunque es verdad que el tiempo y la distancia son buenos aliados, nada de esto pasa sin un esfuerzo propio y consiente, porque aunque existan personas capaces de hacernos sonreír incluso en nuestros momentos de mayor obscuridad, ellos no son más que asistentes nuestros, pero los que nos sanamos de verdad somos nosotros mismos, y eso casi siempre pasa en el momento siguiente en el que nos damos cuenta que ya hemos sufrido demasiado.También es bueno aceptar que cada experiencia por muy negativa que sea va forjando nuestro carácter, y cada vez somos más fuertes o más resistentes, cada vez nuestras experiencias nos van dotando del conocimiento necesario para no caer en los mismo errores y muchas veces incluso de una experiencia muy traumatizante puede salir algo muy bueno, en mi caso tuve una situación que me hizo sufrir hasta tal extremo que francamente ya no quería seguir existiendo, pero después de haberme recuperado de eso, puedo decir con certeza que me convertí en alguien mucho mejor.
No podemos decidir qué lecciones tomar, la vida simplemente nos pone enfrente de esas pruebas, pero lo que podemos decidir es que tan rápido nos queremos recuperar, que tan mal la queremos pasar, que tanto queremos que nos afecte esa situación, porque si bien es cierto que el tiempo no cura nada por sí solo, si nos damos prisa en aceptar las cosas como son, si logramos encontrar resignación, si podemos desprendernos de esos recuerdos al menos no evocándolos por voluntad propia, entonces es seguro que sanar será más rápido, y que negativamente lo sucedido nos afectara mucho menos.
CHAB

 ¿Merece la pena seguir luchando o debo dejarte ir?

“El día más importante de tu vida, es aquél en que decides que tu vida te pertenece y das la espalda a lo que no es más.”

¡Qué locura es la vida! Se nos va parte de ella tratando siempre de no perder, de no dejar todo aquello que amamos, de no perder lo que consideramos parte de nosotros, de no abandonar proyectos emprendidos aunque en el fondo sintamos que lo que estamos realizando no nos está dando los resultados deseados y no nos está llevando a ningún lado. Al grado de preguntarnos en algunas ocasiones si estamos haciendo lo correcto o sólo estamos perdiendo el tiempo. Si merece la pena continuar o deberíamos abandonar.

Y justo ahí llegué hoy, a esa pregunta que me aprieta el corazón, que me duele hasta el alma: ¿Mereces la pena o debo dejarte ir?

Lo sé, la respuesta es muy clara, pero por algún motivo que ni siquiera sé, me había empeñado en mantener esta relación. Una relación difícil que me ha venido causando más tristeza que alegría, más decepciones y sin sabores que satisfacciones. Muy dentro de mí sé lo que hay que cambiar y lo que hay que dejar ir, sin embargo, el sólo pensar en todos esos cambios me aterraba; sentía miedo y temor de arrepentirme, miedo de ver que al final sólo he perdido mi tiempo, miedo a imaginarme un futuro sin ti, pasando por alto el daño que nos hemos causado, ver que todos los sentimientos que invertí con la firme idea de haber tomado las decisiones correctas terminarán en la basura, y peor aun, miedo a esa angustiante sensación de haber fracasado.

Es por eso que seguía aquí, luchando por ti, luchando por amor una y otra vez como si se tratase de una actitud optimista, evadiendo todo tipo de señales de desinterés de tu parte. Me aferré a consejos y frases clichés creyendo que todo volvería a funcionar, que un buen día los astros se iban a alinear y esa realidad que tando deseaba, se convertiría en realidad. Pero sólo he conseguido que la realidad me golpee más duro cada vez, y lo último que quiero es convertirme en un alguien sumamente obsesiva (creo que me convertí).

Es cierto que no existen formulas, ni recetas mágicas que nos indiquen sin errores cuando debemos abandonar y cuando merece la pena seguir luchando por algo o por alguien, pero el simple hecho de ver todo esto que creímos que era amor, nos está dejando más que pérdidas con dolor y sufrimiento ¡es la primera señal! Es por eso que hoy he decidido esclarecer mis límites mentales para tomar una decisión correcta, y darme cuenta que realmente no merece la pena estar contigo, no merece la pena el sacrificio y las lágrimas, y definitivamente, llego el momento de abandonar esta lucha.

Date cuenta que no es lo mismo tener una relación complicada y estar en una relación con dificultades (problemas surgen a partir de factores externos: dinero, enfermedad, etc.). El luchar una y otra vez por algo así, sólo esta absorbiendo mi energía y aunque me duela decirlo, también mi autoestima. Aquí lo más sano es cortar por las buenas, y tomar todo esto como una buena lección, no nada más para mejorar aquellos puntos débiles que afectaron esta relación, si no también para entender que son nuestras malas elecciones la causa principal del porqué muchas veces no nos va bien en el amor.

Si lo analizas bien, no es muy difícil deducir por qué tipo de relación debes luchar por amor hasta el final, ¿verdad? Sin embargo muchos creen que en las complicadas es cuando más se debe persistir, pero cuando vienen las dificultades se rinden más fácilmente. El mundo está al revés. Déjame cambiar eso a partir de ahora y dejemos de luchar por causas perdidas, déjame sanar mi interior.

Y es que si no decido lo mejor para mí, ¿quién lo hará? ¡Nadie! Nadie me puede indicar el momento exacto para abandonar o seguir adelante en una relación complicada, porque nadie me conoce mejor que yo misma. Haber invertido contigo tiempo, esfuerzo y sentimientos, no significa que merezca la pena seguir luchando por algo que no está funcionando, ni significa que seguir esperando resultados vaya a cambiar la situación; así como abandonar tampoco significa fracasar, por el contrario, porque muchas veces abandonar puede ser una manera infalible para no fracasar.
Por último, sólo quiero decirte que luché hasta el final, que di lo mejor de mí y mi amor fue verdadero, pero lo más sensato es esté punto final. Ahora mismo sé que es una de las decisiones más dolorosas que he tomado, pero espero algún día agradecer el haber dicho adiós a tiempo. Porque sólo así podré conservar un buen recuerdo de esta relación…

Tener o no un final feliz depende de dónde decidamos detener la historia.

“De enamorarse son capaces todos, de amar, no. Amar es otra cosa. Es levantarse las mangas y luchar. Es cuidar de esa persona, protegerla e intentar cada día verla feliz. Incluso tal vez, también es tener el coraje de dejarla ir porque sabes que contigo no lo es. Enamorarse es una capacidad que todos tienen; amar en cambio, no. Lo tienes que aprender.”

CHAB