Yo espero el avión …

Estoy segura que no he sido la única que cuando está en una reunión familiar, amigos o compañeros de trabajo empiezan a cuestionar sobre nuestra soltería, y es que se llega a cierta edad y pareciera como si todos comenzaran  a preocuparse por cuestiones de matrimonio, noviazgo, compromiso, y demás situaciones. Llega el momento en el cual todos tus amigos se están casando, los que no se casan se rejuntan, otros tienen hijos y algunos hasta llevan divorcios, con esto no quiero decir que este mal, lo que si esta mal son las comparaciones que se hacen con nosotros, cada quien se mueve a su propio ritmo.

Formalizar una relación es algo que se ve tan lejano cuando estas en tus earlys 20s, pero cuando te aproximas a los 30s la cosa cambia. Es cuando a uno lo comienzan a bombardear con preguntas y comentarios porque según nuestra sociedad ¨Tradicional¨ ya te está llegando la hora del tren y a ti se te está yendo, incluso te dicen que eres demasiado quisquilloso, y muy exigente, ya sabemos que nadie es perfecto, pero esto de encontrar pareja no es como un juego de bingo, uno tiene que darse tiempo y llegar a conocer bien a la persona, no solo lanzarse al precipicio.

Uy y otro tema es el de la maternidad, la gente cree que el número de hijos es un indicador de progreso.

– “Mira Bely a la fulanita como ha progresado con su pareja, ya tienen dos niños y ya van por el tercero.”

No sé a qué hora la sociedad comenzó a ver el número de hijos como un indicador de progreso, cuando hoy en día es necesario romperse el lomo para poder sostener los altos gastos que genera traer un niño a este mundo. Sí, yo sé que muchos que tienen hijos dirán que ellos son felicidad y estoy totalmente de acuerdo, pero cuando llegan los hijos en muchos casos desaparece la vida de sus progenitores. De ahí en adelante todo gira alrededor de pachas, pañales, compotas, trasnoches y demás.

Además creo que si no tengo pareja mucho menos que piense en querer tener un hijo o al menos no por el momento, soy una fiel creyente de que estoy bien sola y me gusta, para ser feliz con alguien hay que aprender a ser feliz primero estando sola. Y si se encuentra la felicidad en la soltería, entonces por qué no aprovecharla?

Un día de diciembre

Dicen que ni los cuentos de hadas ni los príncipes azules existen. Y créanme, la vida da muchas vueltas, y no sabes cuando realmente puedes vivir uno de verdad.

Según la física cuántica, existen miles de posibilidades a la vez, pero a nuestra simple vista tan solo podemos alcanzar una de ellas. Eso no significa que todas las demás no sean probables. De hecho, existen todas las posibilidades a la vez, solo que cuando escogemos, es cuando aquella realidad se manifiesta ante nuestros ojos.  Y la verdad, me alegra saber que esas partículas han viajado a años luz para poder encontrarte y formar parte de mi realidad. Gracias a ello puedo ver tu maravillosa sonrisa cada día al levantarme…

Quizás con los años esto pase a ser otra de muchas historias de amor, pero de lo que estoy segura es que estos recuerdos permanecerán conmigo hasta el fin de mis días.

Nuestro primer día fue claramente algo inimaginable. Tu mirada consiguió intimidar mis sentidos y mi cuerpo temblaba al verte frente a mí. Pero después de aquel beso mi vida empezó a cambiar.

Recuerdo claramente cuando empezó todo. Aquella sensación de alegría al ver tu primer mensaje. La felicidad que me producía el hablar cada día contigo. El despertar al día siguiente y ver el entusiasmo que teníamos por decirnos los buenos días. Las horas pasaban hablando cada noche. Y él tiempo que pasaba sin ti se hacía eterno.

Y lo mejor de todo, es que a día de hoy, parte de esta historia sigue ocurriendo.

Nuestro primer encuentro fue realmente especial, y la verdad es que debo decir que no me terminé de creer que fueras real. Tú, una persona tan atenta, admirable, tan dulce y tierna podría estar con alguien como yo. Quizás fue el destino, no lo sé. Pero de lo que estoy segura, es que el poco tiempo que he pasado contigo ha sido como estar en el cielo. Tú, que siempre encuentras la forma de hacerme reír y que todo sea magia a tu lado. Realmente no sé cómo lo harás. Pero lo poco que he vivido contigo has conseguido cautivarme como nadie ha conseguido hacerlo. Y tú fuiste capaz de hacer mi cuento de hadas hecho realidad…

Debo decirte que jamás podré olvidar nuestra historia, porque historias hay muchas, pero la nuestra es sin duda un sueño hecho realidad.

Gracias por hacer posible lo imposible aunque ya no estes aquí.

CHAB

El amor inesperado

Nos conocimos por casualidad. De ser una “sugerencia de amigos” aceptada, pasaste a ser quien daba likes a casi todas mis publicaciones de Facebook. Yo me reprimía (para no verme muy obvia) pero quería hacer lo mismo. Todo lo que ponías era tan gracioso e interesante que en mí corazón comenzó a surgir una intensa necesidad de conocerte más.

De un “hola” que me atreví a escribirte surgió nuestra primera cita. De ese encuentro, acordamos encontrarnos una semana después pero no pudimos esperar tanto y nos vimos al día siguiente. Pasaron sólo 3 meses para estar seguros de dar el paso de vivir juntos.

No sé bien cómo pasó pero de eso han transcurrido ya dos años. A veces me pregunto qué hemos hecho para conseguir que la llama de nuestro amor siga tan encendida como al comienzo. Según creo, esto es lo que hacemos:

Una mañana cualquiera, sin que exista un motivo, nos decimos cosas lindas al oído. Para los “te amo” no necesitamos que sea una ocasión especial ni un aniversario o nuestros cumpleaños. Cualquier momento es oportuno para recordárnoslo.

Menos fiestas y más siestas

Los sábados por la tarde preferimos quedarnos juntos en lugar de salir de fiesta. Cuando sentimos el calor de nuestros cuerpos y el palpitar de nuestro corazón no queremos despegarnos. Si terminara el mundo en ese momento, moriríamos en paz.

Nuestras pláticas existenciales por la mañana

Mientras bebemos café caliente, nos confesamos nuestras ideas más absurdas y locas sobre el Universo, lo que queríamos ser de pequeños y lo que deseamos hacer en unos años. Hablamos desde el sentido de la vida hasta por qué la pizza con piña es el mejor invento humano.

Compartimos nuestras pasiones

No nos gustan las mismas cosas y eso es perfecto. Gracias a la diferencia entre nosotros podemos descubrir mil cosas que desconocíamos del otro. Nos gusta escucharnos y ver cómo nos emocionamos al hablar sobre lo que nos gusta.

Hacernos sentir seguros

Sin importar la hora o el lugar, nos sentimos completamente seguros de ser nosotros mismos. No hace falta arreglar nuestro cabello o ponernos la mejor ropa: somos quienes somos y no tenemos problema con ello.

Ser el soporte del otro

Cuando estoy triste no necesito decírtelo. Cuando mueres de miedo no necesitas darme detalles sobre qué fue lo que ocurrió. Ambos entendemos lo que siente el otro y sabemos que un abrazo largo y cálido va a solucionarlo todo.

Dejarle espacio a la improvisación

La sangre todavía nos arde. Cada vez que estamos cerca, sentimos la necesidad de rozar nuestras pieles. Continuamos fantaseando, buscando nuevas maneras de sorprendernos y evitar que el sexo sea monótono y aburrido.

Decir “lo siento” cuando nos equivocamos

Lo que sentimos es más fuerte y poderoso que nuestro orgullo. Cuando nos equivocamos sabemos reconocerlo y pedir una sincera disculpa. No importa quién de los dos erró. Ambos bajamos la guardia y comprendemos que esto que tenemos es más importante que ganar una pelea.

Tener los mejores orgasmos

Nos damos nuestro tiempo para llegar al orgasmo. Tenemos paciencia y amor para lograrlo y nos lo procuramos el uno al otro. Aprendemos qué nos gusta y cómo hacer para alcanzar el clímax juntos.

Pelear

Nuestra relación no es perfecta, ¿cuál lo es? Nosotros peleamos también. Nos enojamos, estamos en desacuerdo, cometemos millones de errores. Pero tenemos un acuerdo de hacer una tregua luego de cada discusión.

Expresamos nuestra gratitud

Desde el fondo de nuestra alma estamos agradecidos por el hecho de tenernos mutuamente; ambos sabemos que el mundo es un lugar mejor gracias a estar juntos y sabemos darle gracias al Universo por eso.

Somos nuestro hogar

No importa dónde estemos si nos encontramos juntos. Estar el uno con el otro es el único hogar donde podemos ser nosotros mismos. Somos nuestra casa: nuestro refugio, nuestra seguridad, nuestro calor y nuestro amor.

Cualquiera puede enamorarse, pero no cualquiera puede hacer que la llama del amor perdure por toda la vida. Amar es un ejercicio que se practica diario; algo que no puede darse por sentado, qué hay que alimentar todo el tiempo si no quiere dejar morir.

CHAB

Sin Título

Café Toledo, Roma Norte

Hoy sólo me alimentaré de latidos, no necesito más.

Claro que me acompañaré de mi infaltable café, ése que me trae el aroma a nuestro ayer.

Estoy aquí, con el susurro del tiempo y mi mirada cautiva en mi memoria. Allí donde guardo los detalles que derramaste con la agudeza de tus sentidos dentro de mi abismo.

Si pudiese andar sobre mis huellas, llegaría al momento álgido de mi pulso junto a ti. Ese instante en que tus ojos pasaron a ser mi único universo.

Sí, revivo todo junto a mi café, porque me habita el amor.

CHAB

La mejor etapa

Quizás los 30s nos han robado un poco de juventud, a cambio sí a cambio de ese exquisito toque de madurez que nos ha permitido restarle importancia a esas otras tantas cosas superfluas,

Nos dan libertad para ir hacia donde deseamos con menos miedos y una seguridad maravillosa que nos convierte en las protagonistas que en otras tantas etapas de nuestra vida nos negamos ser, esa misma que logra que las patitas de gallo que empiezan por asomarse no sean más divertidas que todo el conjunto de mujeres con menos tapujos, prejuicios y quizas más valemadrismo que nos permitimos ser.

CHAB

Los corazones rotos se curan con C8H9NO2 (Paracetamol)

Los corazones rotos se curan con Paracetamol.

No se necesita llorar toda la noche y permanecer perdidos en silenciosos suspiros, en vacíos.

Los espasmos que estrujan tu pecho se curan con una pequeña dosis de acetaminofén.

Ya no es necesario intentar gritar a la ausencia, ni a las promesas vacías, ni a las memorias que se estrellaron sobre el piso cuando te dijo que ya no te amaba y dio la media vuelta para alejarse sin mirar atrás.

La falta de aire, el dolor en los huesos y el frío en la dermis se curan con Paracetamol.

No lo dice tu mamá, ni tu hermana, ni tus amigos. Lo dice el médico: los corazones rotos se curan con C8H9NO2.

Toma una o dos pastillas, dependiendo de tu edad, del tiempo que tomaste las manos de quien amabas, tres o cuatro dosis más si consideras las mentiras, decepciones y también los sueños; incluye -por favor- los insomnios.

Ya no necesitas de terapia, ni de la escritura; no necesitas poesía para escupirle al destino, ni para identificarte, o para encontrar consuelo; ya no necesitas de espacio, ni de tiempo ni de compañía; no necesitas de otros ojos que te desnuden aunque su saliva te sepa a podredumbre. No necesitas más de la soledad que te trae pasar la noche con alguien…

Es Paracetamol lo que puede curarte el corazón roto, dicen los médicos.

CHAB

YA NO TE QUIERO TANTO, TE QUIERO

Ya no te quiero tanto, te quiero

Voy desdibujando tu ombligo de mi boca

Ya no te quiero tanto, te quiero

Aprendo a borrar el color de tu voz en mi oído

Ya no te quiero tanto, sólo te quiero

Le pido a tu aroma que abandone el abrazo en mi cuello.

Ya no me quieres tanto, lo sé

Y me llevo el alma que tantas veces desnudé en tu cama

Dejo algunos vicios que sólo disfruté a tu lado.

Ya no te quiero tanto, lo entiendo

La gente dice que sí, que te quiero, no imaginan tan siquiera

Lo mucho que te quise una vez..

CHAB

Mi problema fue esperar demasiado de alguien que nunca me dio nada.

Admito que nunca tuve bases para creer que eras alguien especial más allá de tus promesas y palabras, admito que fui la culpable de que estuvieras tan dentro de mi corazón, admito que no me di el tiempo para “ver” que eras aquel hombre que decías, me apresure a quererte, te amé demasiado pronto sin esperar a que la vida nos pusiera a prueba, y cometí toda clase de errores contigo uno tras otro, y cada vez fueron errores más graves, todos por pensar que eras lo que decías sin esperar a ver si era cierto o no. Quizás tenía muchas ganas de enamorarme y fue por eso que no tuve cuidado, quizás me parecias tan perfecto que tenía miedo de perderte por dejar pasar el tiempo, quería asegurarme de que fueras para mí, porque creía haber encontrado uno de esos hombres raros que ya casi no se ven hoy en día, uno de esos hombres con carácter, amables, inteligentes, cariñosos y sinceros, y con todas esas virtudes sobre de ti me sentía insegura de perderte, no porque me sintiera poca cosa, si no porque sabía que alguien así vale demasiado y que no sería la única que posaría los ojos sobre alguien tan deseado. Los hombres hoy en día siguen pensando que esa imagen de cabrones es lo que todas buscamos, siguen pensando que para nosotras son más atractivos mientras más experiencia tengan, y algunos de ellos incluso hacen gala del numero de mujeres con las que han estado, como si aquello les hiciera más valiosos, como si los convirtiera en alguien irresistible, y quizás habrá mujeres a las que esas cosas les sigan llamando la atención, pero la mayoría ya aprendimos que hombres de esa estirpe no sirven para enamorarse, que solo dejan más dolor que el que te da la soledad, y que es preferible pasar de ellos por guapos que sean, porque lo único que ganas involucrándote con hombres así es convertirte en un número más que presumirán con la siguiente en su lista. Pero tu llegaste a mi vida diciendo ser todo lo contrario, y te creí por el simple hecho de que así lo quise, pero las mentiras no pueden ser para siempre, y todos se cansan de fingir en algún momento, y fue eso lo que te paso exactamente, poco a poco fuiste descuidándote y mostrándome tu verdadera personalidad, y fue entonces cuando comencé a dudar sobre todo lo que habías dicho ser, pero ya era demasiado tarde, ya estaba enamorada de ti, y la esperanza es lo último que muere y es verdad, porque permanecí a tu lado viviendo decepciones diarias hasta que llego el punto en que no pude soportarlo más, y entonces comprendí que todo había sido culpa mía, por esperar demasiado de alguien que nunca me dió nada.CHAB

No lo quiero

…Yo no quiero ser guapa, yo quiero ser fuerte. Que a pesar de que todo mi mundo se desmorone, sepa encontrar en mí la fortaleza de seguir adelante. Quiero llamar la atención por ser extrovertida. Quiero que me sigan por ser buena líder. Que se acuerden de mí por ser ocurrente, por ser independiente. Que cuando me vaya, se acuerden de lo que dije, de lo que hice bien, de mi manera de moverme. No sólo por ser guapa, sino por ser yo misma.

Que piensen en mí porque nunca me guardé las cosas, siempre defendí mis ideas, mis valores, mi integridad. Que a pesar de las veces que me caí, siempre encontré la manera de volver a tomar vuelo. Porque yo tampoco busqué sólo la belleza, sabiendo que ésta eventualmente marchitaría, y aunque me atrajo siempre, aprendí que la belleza de las personas no radica en tener la mejor sonrisa, el mejor cuerpo. Radica en el todo que nos compone, en cada parte de la que estamos orgullosos de nosotros mismos, en el esfuerzo, e incluso en las imperfecciones…

CHAB