El amor inesperado

Nos conocimos por casualidad. De ser una “sugerencia de amigos” aceptada, pasaste a ser quien daba likes a casi todas mis publicaciones de Facebook. Yo me reprimía (para no verme muy obvia) pero quería hacer lo mismo. Todo lo que ponías era tan gracioso e interesante que en mí corazón comenzó a surgir una intensa necesidad de conocerte más.

De un “hola” que me atreví a escribirte surgió nuestra primera cita. De ese encuentro, acordamos encontrarnos una semana después pero no pudimos esperar tanto y nos vimos al día siguiente. Pasaron sólo 3 meses para estar seguros de dar el paso de vivir juntos.

No sé bien cómo pasó pero de eso han transcurrido ya dos años. A veces me pregunto qué hemos hecho para conseguir que la llama de nuestro amor siga tan encendida como al comienzo. Según creo, esto es lo que hacemos:

Una mañana cualquiera, sin que exista un motivo, nos decimos cosas lindas al oído. Para los “te amo” no necesitamos que sea una ocasión especial ni un aniversario o nuestros cumpleaños. Cualquier momento es oportuno para recordárnoslo.

Menos fiestas y más siestas

Los sábados por la tarde preferimos quedarnos juntos en lugar de salir de fiesta. Cuando sentimos el calor de nuestros cuerpos y el palpitar de nuestro corazón no queremos despegarnos. Si terminara el mundo en ese momento, moriríamos en paz.

Nuestras pláticas existenciales por la mañana

Mientras bebemos café caliente, nos confesamos nuestras ideas más absurdas y locas sobre el Universo, lo que queríamos ser de pequeños y lo que deseamos hacer en unos años. Hablamos desde el sentido de la vida hasta por qué la pizza con piña es el mejor invento humano.

Compartimos nuestras pasiones

No nos gustan las mismas cosas y eso es perfecto. Gracias a la diferencia entre nosotros podemos descubrir mil cosas que desconocíamos del otro. Nos gusta escucharnos y ver cómo nos emocionamos al hablar sobre lo que nos gusta.

Hacernos sentir seguros

Sin importar la hora o el lugar, nos sentimos completamente seguros de ser nosotros mismos. No hace falta arreglar nuestro cabello o ponernos la mejor ropa: somos quienes somos y no tenemos problema con ello.

Ser el soporte del otro

Cuando estoy triste no necesito decírtelo. Cuando mueres de miedo no necesitas darme detalles sobre qué fue lo que ocurrió. Ambos entendemos lo que siente el otro y sabemos que un abrazo largo y cálido va a solucionarlo todo.

Dejarle espacio a la improvisación

La sangre todavía nos arde. Cada vez que estamos cerca, sentimos la necesidad de rozar nuestras pieles. Continuamos fantaseando, buscando nuevas maneras de sorprendernos y evitar que el sexo sea monótono y aburrido.

Decir “lo siento” cuando nos equivocamos

Lo que sentimos es más fuerte y poderoso que nuestro orgullo. Cuando nos equivocamos sabemos reconocerlo y pedir una sincera disculpa. No importa quién de los dos erró. Ambos bajamos la guardia y comprendemos que esto que tenemos es más importante que ganar una pelea.

Tener los mejores orgasmos

Nos damos nuestro tiempo para llegar al orgasmo. Tenemos paciencia y amor para lograrlo y nos lo procuramos el uno al otro. Aprendemos qué nos gusta y cómo hacer para alcanzar el clímax juntos.

Pelear

Nuestra relación no es perfecta, ¿cuál lo es? Nosotros peleamos también. Nos enojamos, estamos en desacuerdo, cometemos millones de errores. Pero tenemos un acuerdo de hacer una tregua luego de cada discusión.

Expresamos nuestra gratitud

Desde el fondo de nuestra alma estamos agradecidos por el hecho de tenernos mutuamente; ambos sabemos que el mundo es un lugar mejor gracias a estar juntos y sabemos darle gracias al Universo por eso.

Somos nuestro hogar

No importa dónde estemos si nos encontramos juntos. Estar el uno con el otro es el único hogar donde podemos ser nosotros mismos. Somos nuestra casa: nuestro refugio, nuestra seguridad, nuestro calor y nuestro amor.

Cualquiera puede enamorarse, pero no cualquiera puede hacer que la llama del amor perdure por toda la vida. Amar es un ejercicio que se practica diario; algo que no puede darse por sentado, qué hay que alimentar todo el tiempo si no quiere dejar morir.

CHAB

Sin Título

Café Toledo, Roma Norte

Hoy sólo me alimentaré de latidos, no necesito más.

Claro que me acompañaré de mi infaltable café, ése que me trae el aroma a nuestro ayer.

Estoy aquí, con el susurro del tiempo y mi mirada cautiva en mi memoria. Allí donde guardo los detalles que derramaste con la agudeza de tus sentidos dentro de mi abismo.

Si pudiese andar sobre mis huellas, llegaría al momento álgido de mi pulso junto a ti. Ese instante en que tus ojos pasaron a ser mi único universo.

Sí, revivo todo junto a mi café, porque me habita el amor.

CHAB

La mejor etapa

Quizás los 30s nos han robado un poco de juventud, a cambio sí a cambio de ese exquisito toque de madurez que nos ha permitido restarle importancia a esas otras tantas cosas superfluas,

Nos dan libertad para ir hacia donde deseamos con menos miedos y una seguridad maravillosa que nos convierte en las protagonistas que en otras tantas etapas de nuestra vida nos negamos ser, esa misma que logra que las patitas de gallo que empiezan por asomarse no sean más divertidas que todo el conjunto de mujeres con menos tapujos, prejuicios y quizas más valemadrismo que nos permitimos ser.

CHAB

Los corazones rotos se curan con C8H9NO2 (Paracetamol)

Los corazones rotos se curan con Paracetamol.

No se necesita llorar toda la noche y permanecer perdidos en silenciosos suspiros, en vacíos.

Los espasmos que estrujan tu pecho se curan con una pequeña dosis de acetaminofén.

Ya no es necesario intentar gritar a la ausencia, ni a las promesas vacías, ni a las memorias que se estrellaron sobre el piso cuando te dijo que ya no te amaba y dio la media vuelta para alejarse sin mirar atrás.

La falta de aire, el dolor en los huesos y el frío en la dermis se curan con Paracetamol.

No lo dice tu mamá, ni tu hermana, ni tus amigos. Lo dice el médico: los corazones rotos se curan con C8H9NO2.

Toma una o dos pastillas, dependiendo de tu edad, del tiempo que tomaste las manos de quien amabas, tres o cuatro dosis más si consideras las mentiras, decepciones y también los sueños; incluye -por favor- los insomnios.

Ya no necesitas de terapia, ni de la escritura; no necesitas poesía para escupirle al destino, ni para identificarte, o para encontrar consuelo; ya no necesitas de espacio, ni de tiempo ni de compañía; no necesitas de otros ojos que te desnuden aunque su saliva te sepa a podredumbre. No necesitas más de la soledad que te trae pasar la noche con alguien…

Es Paracetamol lo que puede curarte el corazón roto, dicen los médicos.

CHAB

YA NO TE QUIERO TANTO, TE QUIERO

Ya no te quiero tanto, te quiero

Voy desdibujando tu ombligo de mi boca

Ya no te quiero tanto, te quiero

Aprendo a borrar el color de tu voz en mi oído

Ya no te quiero tanto, sólo te quiero

Le pido a tu aroma que abandone el abrazo en mi cuello.

Ya no me quieres tanto, lo sé

Y me llevo el alma que tantas veces desnudé en tu cama

Dejo algunos vicios que sólo disfruté a tu lado.

Ya no te quiero tanto, lo entiendo

La gente dice que sí, que te quiero, no imaginan tan siquiera

Lo mucho que te quise una vez..

CHAB

Mi problema fue esperar demasiado de alguien que nunca me dio nada.

Admito que nunca tuve bases para creer que eras alguien especial más allá de tus promesas y palabras, admito que fui la culpable de que estuvieras tan dentro de mi corazón, admito que no me di el tiempo para “ver” que eras aquel hombre que decías, me apresure a quererte, te amé demasiado pronto sin esperar a que la vida nos pusiera a prueba, y cometí toda clase de errores contigo uno tras otro, y cada vez fueron errores más graves, todos por pensar que eras lo que decías sin esperar a ver si era cierto o no. Quizás tenía muchas ganas de enamorarme y fue por eso que no tuve cuidado, quizás me parecias tan perfecto que tenía miedo de perderte por dejar pasar el tiempo, quería asegurarme de que fueras para mí, porque creía haber encontrado uno de esos hombres raros que ya casi no se ven hoy en día, uno de esos hombres con carácter, amables, inteligentes, cariñosos y sinceros, y con todas esas virtudes sobre de ti me sentía insegura de perderte, no porque me sintiera poca cosa, si no porque sabía que alguien así vale demasiado y que no sería la única que posaría los ojos sobre alguien tan deseado. Los hombres hoy en día siguen pensando que esa imagen de cabrones es lo que todas buscamos, siguen pensando que para nosotras son más atractivos mientras más experiencia tengan, y algunos de ellos incluso hacen gala del numero de mujeres con las que han estado, como si aquello les hiciera más valiosos, como si los convirtiera en alguien irresistible, y quizás habrá mujeres a las que esas cosas les sigan llamando la atención, pero la mayoría ya aprendimos que hombres de esa estirpe no sirven para enamorarse, que solo dejan más dolor que el que te da la soledad, y que es preferible pasar de ellos por guapos que sean, porque lo único que ganas involucrándote con hombres así es convertirte en un número más que presumirán con la siguiente en su lista. Pero tu llegaste a mi vida diciendo ser todo lo contrario, y te creí por el simple hecho de que así lo quise, pero las mentiras no pueden ser para siempre, y todos se cansan de fingir en algún momento, y fue eso lo que te paso exactamente, poco a poco fuiste descuidándote y mostrándome tu verdadera personalidad, y fue entonces cuando comencé a dudar sobre todo lo que habías dicho ser, pero ya era demasiado tarde, ya estaba enamorada de ti, y la esperanza es lo último que muere y es verdad, porque permanecí a tu lado viviendo decepciones diarias hasta que llego el punto en que no pude soportarlo más, y entonces comprendí que todo había sido culpa mía, por esperar demasiado de alguien que nunca me dió nada.CHAB

No lo quiero

…Yo no quiero ser guapa, yo quiero ser fuerte. Que a pesar de que todo mi mundo se desmorone, sepa encontrar en mí la fortaleza de seguir adelante. Quiero llamar la atención por ser extrovertida. Quiero que me sigan por ser buena líder. Que se acuerden de mí por ser ocurrente, por ser independiente. Que cuando me vaya, se acuerden de lo que dije, de lo que hice bien, de mi manera de moverme. No sólo por ser guapa, sino por ser yo misma.

Que piensen en mí porque nunca me guardé las cosas, siempre defendí mis ideas, mis valores, mi integridad. Que a pesar de las veces que me caí, siempre encontré la manera de volver a tomar vuelo. Porque yo tampoco busqué sólo la belleza, sabiendo que ésta eventualmente marchitaría, y aunque me atrajo siempre, aprendí que la belleza de las personas no radica en tener la mejor sonrisa, el mejor cuerpo. Radica en el todo que nos compone, en cada parte de la que estamos orgullosos de nosotros mismos, en el esfuerzo, e incluso en las imperfecciones…

CHAB

No me alejo porque sea cobarde, me alejo porque es lo mejor para mí

El darte por vencido no siempre significa cobardía. El darte por vencido no siempre lleva la etiqueta de miedo, sino que el darte por vencido muchas de las veces demuestra inteligencia, demuestra amor por ti mismo, demuestra lo mejor para ti. Este es mi caso. No me alejo de ti porque tenga miedo de seguir, no es porque sea cobarde, sino es porque es la mejor solución y porque sé que es la mejor decisiones que puedo tomar. Sé que estando lejos de ti podré darme vuelta a la hoja y podré comenzar de nuevo. Podré escribir mi vida con mi propia letra y con mis propias ideas.
Entendi que debo encontrar la manera de seguir mi camino y buscar ser feliz. Comprendí que lo mejor es estar lejos de ti para que nunca puedas volver a tocarme y lastimarme. No me gusta estar lejos, debo de admitirlo, pero tampoco quiero seguir soportando el dolor y el daño que provocas en mí con cada una de tus hipocresías. Ya no quiero estar a tu lado para que me sigas pisoteando de la misma manera como lo has hecho hasta el momento. No soy cobarde lo sé, y creo que no me interesa lo que puedas decir de mí. Yo sé que no soy cobarde porque si lo fuera no hubiera soportado todo lo que soporte a tu lado. Yo sé que no soy cobarde y es lo único que importa.
También sé y estoy consciente que estar lejos de ti por un tiempo me dolerá y por un tiempo no soportaré las ganas de seguir a tu lado, no podré soportar las ganas de ir a buscarte y tratar de remediar las cosas, pero debo ser fuerte y debo sobre todo encontrar la manera de que esas ganas pueda cubrirlas de mí misma. No quiero seguir sintiendo dolor y mucho menos quiero seguir sintiéndolo a pesar de que ya este lejos de ti. Será difícil y no sé cuanto tiempo deberá pasar para que yo pueda superar lo que pasó entre nosotros dos. No sé cuanto tiempo tenga que pasar para que mi corazón pueda sanar y cicatrizar las heridas que dejaste en mi pecho. Lo único que sé y quiero saber es que estaré lejos de ti y que no volveré a permitir que estés cerca de mí para lastimarme y recordarme lo desdichada que he sido en tu vida. Recuerdo que hubo algunos momentos felices entre nosotros dos, son tenues y un poco borrosos porque lamentablemente los recuerdos amargos no permiten que pueda visualizarlos y poder admirarlos para que me hagan sentir un poco mejor. Lamentablemente son los recuerdos malos quienes gobiernan mi corazón y mi mente, son ellos quienes me han convencido de seguir mi camino, de seguir caminando sin parar hasta que ya no pueda mirarte, hasta que me pierda en el camino y no pueda regresar a tu lado jamás. Es momento de decirte adiós para comenzar una nueva vida, una nueva oportunidad de encontrar mi felicidad y preocuparme solo por mí.

CHAB

Me enamoré de un cabrón, de esos que te rompen el alma y te dejan sin aliento para poderte levantar, me enamoré de un cabrón, de los que te hacen volar para después cortar tus alas, de los que te aprietan tan fuerte que te sientes tan segura y piensas que jamás te soltarán. Maldito cabrón. Eras el diablo vestido de oveja; Te mendigué amor y me humillé, tanto que me desconocí y mi alma ya no era mía, sino tuya, te lloré tantas noches, y me preguntaba porque ya no era suficiente para ti… Me hiciste sentir la mujer más miserable de la tierra, pero cabrón, si estás leyendo esto quiero que sepas que estoy viva, que limpié toda la mierda que dejaste en mi alma, que ya no creo en palabras y ya no me gustan las rosas rojas.

Ahora soy carmín, me volví en un ave libre para volar, soy un alma sin dueño y tal vez en el diablo vestido de mujer, y hazte un favor amor, cabrón no regreses, por que te aseguro que no te gustará descubrir a la hija de puta que tu mismo creaste.

CHAB