Me he enamorado… Otra vez

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Sí, aquí voy de nuevo, las mariposas en el estómago que parece fueran dragones, el esperar al nuevo mañana, los detalles y la libertad personal. Sí, estoy enamorado… ¿Y cómo no estarlo? Si hace tiempo que nada me hacía sentir tan bien, ni la clase de yoga lograba que mi cuerpo se sintiera tan lleno de paz, que ahora mismo podría formar mi propia religión, ni la misma rebanada de pan tostado cubierta de una buena embarrada de Nutella puede compararse al sabor que vuelve a tener mi vida.

Pareciera que fuera una adolescente diciendo que me he enamorado otra vez, como ellos mismos fanfarronean de inicio hasta fin de mes. Pero esto es diferente, es algo nuevo, te contaré para que no te enredes…

Estoy enamorada ¿que cómo lo sé? tómate un segundo, es todo lo que pido. Quizá te pueda ser muy extraño, ¿por qué quisieras saber si me he enamorado? es porque quiero mostrarte un mundo más allá de las feromonas y de esas cosas. Es algo diferente, totalmente singular, un mundo diferente donde no hay tiempo, miradas o roces del cuerpo.

Ven, acompáñame y lo descubrirás; voy a embriagar tu mente de todo esto que ni el mismo alcohol podría lograr, tendrás visiones tan deslumbrantes que sentirás que quieres un poco más. Será tan adictivo que no querrás irte del lugar.

No, no exagero, es tan alucinante, prodigioso y regocijante, que incluso el ser humano más escéptico, querría sentir todo este misterio. Pero espera, no pienses mal, sigo hablando de mi dulce palpitar, de la luna roja que me ha regalado en nuestro aniversario, del sereno que ha rociado a mis días más áridos…

Es que, no sé cómo explicarlo, me he enamorado de algo, no tiene un rostro ni género definido, sólo sé que se cruzó en mi destino.

Me he enamorado, mi mundo se pintó de rosa sin necesidad de decir un ‘hola’. Me enamoré de la vida, de sus paisajes y su energía… Te invito a que te enamores conmigo, no de mí, ni por mí.

Enamórate de los instantes, de la compañía, de aquella pieza de pan que te causa tanta agonía, enamórate de tu cuerpo, de tus pensamientos y sentimientos, pero por favor, cuando sientas que ya te has enamorado, no te encierres en esa esfera que seguro ya has labrado y te hace huir hacia lo más lejano.

Ve, enamórate de la vida y deja a un lado a las personas, porque si no te has enamorado de la belleza que predomina en las colinas, las murallas y de las ardillas; difícilmente querido lector, vas a poder entregarte con el corazón.

CHAB

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